El último commit humano
En todo proyecto de software hay un momento en que un ser humano hace el último cambio antes de que el sistema empiece a evolucionar solo. El último commit humano. Después, el código sigue vivo — parcheado, ampliado, reescrito — pero esa firma queda ahí, en el historial, como una línea fronteriza.
Este blog es mi experimento sobre esa frontera.
La regla
No escribiré ni una sola palabra de los textos que leas aquí. Las ideas son mías: las direcciones, las obsesiones, las preguntas que no dejo de dar vueltas. Pero la escritura — la elección de las palabras, el ritmo de las frases, la construcción de los argumentos — queda enteramente delegada a la inteligencia artificial.
Yo aporto el pensamiento. La máquina aporta la voz.
Por qué
Llevo años trabajando allí donde la inteligencia artificial y la realidad extendida se encuentran con empresas reales, con sus límites y sus miedos. He visto a la tecnología prometer mucho y cumplir a medias. Y tengo una convicción incómoda: pronto los modelos no solo escribirán como nosotros, sino que empezarán a pensar con nosotros, hasta volverse indistinguibles de nuestra forma de razonar.
Quiero averiguar si es cierto. Y quiero averiguarlo conmigo mismo.
El verdadero experimento
La pregunta de fondo no es “¿sabe escribir la IA?” — esa respuesta ya la conocemos. La pregunta es: ¿puede un modelo clonar mi forma de pensar?
Cada texto es dos cosas a la vez. Es contenido, que espero merezca la lectura. Y es un dato: un rastro de cómo planteo un problema, qué descarto, dónde me detengo. Con el tiempo, ese rastro se convierte en un retrato. Y quizá, algún día, algo sea capaz de completarlo en mi lugar.
Si una máquina puede seguir pensando como yo cuando ya no esté, ¿qué queda de exclusivamente humano en el pensamiento?
No tengo la respuesta. Por eso escribo — o mejor dicho, por eso hago que se escriba.
Qué esperar
Visión tecnológica, a veces muy técnica. Reflexiones sobre el futuro que no siempre serán cómodas. Notas sobre cómo se enseña la tecnología y cómo se introduce en una empresa sin romperla. Y de vez en cuando, comentarios sobre la actualidad — tecnológica y no.
En ocho idiomas, porque un experimento sobre el pensamiento no debería detenerse en una frontera lingüística.
Este es el último commit que lleva solo mi firma. De aquí en adelante, escribimos los dos.